Lamine Konte

| March 27th, 2008
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Dámaso Alonso

| March 20th, 2008


INSOMNIO

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo
en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros,
o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán,
ladrando como un perro enfurecido,
fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?

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Julie. ¿Tú crees en mí?
Danton. ¿Qué sé yo? Sabemos cada cual tan poco del otro. Somos paquidermos; nos tendemos las manos, pero no sirve de nada. Apenas llegamos a restregarnos las corazas. Estamos muy solos.
Julie. Si tú me conoces, Danton.
Danton. Sí, lo que corrientemente se llama conocer. Tienes los ojos oscuros, el pelo rizado, el cutis suave y siempre me estás diciendo Georg, cariño. Pero (señalándole a ella la frente y los ojos) ahí, ahí ¿qué hay ahí detrás? Quita, mujer, quita; para torpes, nuestros sentidos. ¿Conocernos? Tendríamos que levantarnos la tapa de los sesos y arrancarnos mutuamente los pensamientos de entre las fibras del cerebro.

Brad Mehldau

| January 20th, 2008
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Título: Day is done

Oliverio Girondo

| January 18th, 2008


DE LOS REPLANTEOS…


Y de los replanteos
y recontradicciones
y reconsentimiento sin o con sentimiento cansado
y de los repropósitos
y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables
y del revés y del derecho
y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y
remembranzas y remembranas de pegajosísimos labios
y de lo insípido y lo sípido de lo remucho a lo repoco y
lo remenos
recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes
de lo remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos reductos
repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje
y treta terca en tetas
y recomienzo erecto
y reconcubitedio
y reconcubicórneo sin remedio
y tara van en ansia de alta resonancia
y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario
y poro loco
y parco espasmo enano
y monstruo torvo sorbo del malogo y de lo pornodrástico
cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos
de tanto error errante
y queja quena
y desatino tísico
y ufano urbano bípedo hidéfalo
escombro caminante
por vicio y sino y tipo y libido y oficio
recansadísimo
de tanta estanca remetáfora de la náusea
y de la revirgísima inocencia
y de los instintos perversitos
y de las ideitas reputitas
y de las ideonas reputonas
y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias
desde qué mares padres
y lunares mareas de resonancias huecas
y madres playas cálidas de hastío de alas calmas
sempiternísimamente archicansado
en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo
o sensitivo tibio
o remeditativo o remetafísico y reartístico típico
y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua
y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas
y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras
simplemente cansado del cansancio
del harto tenso extenso entrenamiento
al engusanamiento
y al silencio.

 

E M Cioran

| January 10th, 2008

Cuadernos

“Toda filosofía no vale una hora de dolor”. Desde mi época de insomnios he hecho inconscientemente esta afirmación de Pascal, siempre que he leído o releído a un filósofo.

La diferencia entre un hombre de acción y un pensador es la de que un pensador no comete ni puede cometer -nunca- una falta trágica; por eso no juega ni puede jugarse la vida… mientras que el hombre de acción no hace otra cosa.

La reflexión sobre la vida no carece necesariamente de fin. Entraña un límite, ya que, cuando rumiamos su objeto, resulta imposible no toparnos tarde o temprano con el suicidio, que detiene la progresión del pensamiento, que se erige como un muro ante la reflexión. Así, cuando nos perdemos en la ola de la vida, el suicidio se presenta como un mojón, un punto de referencia, una certidumbre, una realidad positiva: por fin tiene el pensamiento algo sobre lo que rumiar, deja de divagar.
En el vértigo que se apodera del pensamiento en cuanto se aplica a la vida, es decir, a la ola misma, el suicidio aparece como un pretil.

Francis Ponge

| January 3rd, 2008

Notas tomadas para un pájaro


Creí poder escribir mil páginas sobre cualquier cosa, y resulta que con menos de cinco ya estoy sin aliento, y me desvío hacia el inventario. No, me doy cuenta de que de mí (y del pájaro) puedo ingenuamente sacar otra cosa. Pero en el fondo lo que importa ¿no es captar el nudo? Cuando haya escrito varias páginas, al releerlas percibiré el lugar donde se encuentra ese nudo, donde está lo esencial, la cualidad de pájaro. Creo que lo he captado ya. Dos cosas: el pequeño saco de plumas y el fulminante despegue caprichoso (el asombroso despegue). Al lado de esto, también la cabecita, el cráneo triturable, las patas de alambre, el mecanismo de desplegamiento-desplazamiento, la extravagancia de las curvas del vuelo. ¿Y qué más? No, no va a ser fácil. Voy a recaer quizás en mis errores a propósito de la gamba. Valdría más entonces dejarlo en estas notas, que me disgustan menos que un opus fallido.
Varias veces he tenido también la idea -es necesario que la anote- de hacer hablar al pájaro, de describirlo en primera persona. Tendré que probar esa salida, tantear ese procedimiento.

Álvaro de Campos

| December 30th, 2007


No sé. Me falta un sentido, un tacto

para la vida, para el amor, para la gloria…

¿Para qué sirve cualquier historia,

o cualquier hecho?

Estoy solo, solo como nadie nunca ha estado,

hueco dentro de mí, sin después ni antes.

Parece que pasan sin verme los instantes,

pero pasan sin que su paso sea leve.

Comienzo a leer, pero me cansa lo que aún no he leído.

Quiero pensar, pero me duele lo que concluiré.

El sueño me pesa antes de tenerlo. Sentir

es todo una cosa como cualquier cosa que ya he visto.

No ser nada, ser una figura de romance,

sin vida, sin muerte material, una idea,

cualquier cosa que nada tornase útil o fea,

una sombra en un suelo irreal, un sueño en un trance.

Henri Michaux

| December 26th, 2007


Etapas

Antes tenía mi desgracia. Los dioses malignos me la quitaron. Pero entonces dijeron: “En compensación, vamos a darle algo. ¡Sí, sí! Es absolutamente preciso que le demos algo.”
Y al principio, yo no vi más que ese algo y estaba casi contento. Sin embargo me habían quitado mi desgracia.
Y como si eso no bastara, me dieron un balancín. Y yo, que había dado tantos pasos en falso, me puse contento; en mi inocencia, me puse contento. El balancín era cómodo, pero saltar se volvió imposible.
Y como si eso no bastara, me quitaron mi martillo y mis herramientas. El martillo fue reemplazado por otro más liviano, y éste a su vez por otro más liviano todavía, y así sucesivamente, y mis herramientas desaparecieron una tras otra, incluso los clavos. Cuando pienso en la manera en que lo hicieron, todavía hoy me quedo boquiabierto.
Luego me quitaron mis trapos, mis botellas rotas, todos los residuos.
Entonces, como si eso no bastara, me quitaron mi águila. El águila tenía la costumbre de posarse sobre un viejo árbol seco. Y lo arrancaron para plantar árboles verdes y vigorosos. El águila no regresó.
Y se llevaron además mis chispazos.
Me arrancaron las uñas y los dientes.

Me dieron un huevo para empollar.