Anne Sexton

| August 18th, 2008
alt : http://www.youtube.com/v/PkCHYVgXHiQ&hl=en&fs=1
Las cosas no son todas tan comprensibles ni tan fáciles de expresar
como generalmente se nos quisiera hacer creer.
La mayor parte de los acontecimientos son inexpresables;
suceden dentro de un recinto que nunca holló palabra alguna.
Y más inexpresables que cualquier otra cosa son las obras de arte:
seres llenos de misterio, cuya vida,
junto a la nuestra que pasa y muere, perdura.

Czeslaw Milosz

| May 16th, 2008

Poema Elegía Para N. N.

Si es demasiado lejos para tí, dilo.
Habrías podido correr sobre las pequeñas olas del Báltico,
atravesar el campo de Dinamarca, la floresta de hayas,
virar hacia el océano, y ya está, cerca,
el Labrador, blanco en esta estación del año.
Tú, que soñabas una isla solitaria,
si temes las ciudades, el parpadeo de los fuegos sobre las autorrutas,
habrías podido tomar el camino de los bosques sordos,
sobre torrentes revueltos y azules, y rastros del ciervo y del reno,
hasta las Sierras, hasta las minas de oro abandonadas.
El Río Sacramento te habría llevado entonces,
por entre las colinas recubiertas de encinas espinosas.
Todavía un bosque de eucaliptos, y estarás en mi casa.

Es cierto, cuando la manzanita florece,
y la bahía es azul en las mañanas de primavera,
yo pienso a mi pesar en la casa entre lagos
y en las redes recogidas bajo el cielo Lituano.
La cabaña donde te despojabas de tu traje antes del baño
se cambió para siempre en un cristal abstracto.
Y en él está la oscura miel de la tarde, junto al balcón,
y las pequeñas lechuzas, graciosas, y el olor de los arneses.

Cómo podíamos vivir entonces, yo no puedo decirlo.
Las costumbres, los trajes, vibran imprecisos,
inconsistentes, tensos hacia el final.
Es tal vez que pensábamos en las cosas tal como son?
El saber de los años fogosos ha enrojecido los caballos ante la forja,
y las pequeñas columnas en el mercado de la aldea,
y los peldaños de madera y la peluca de Mamá Fliegeltaub.

Mucho hemos aprendido, tú bien lo sabes:
cómo nos es quitado, cosa por cosa, todo aquello que no podía ser,
la gente, las comarcas.
Y el corazón no muere cuando uno creyó que debería,
pero sonreímos, el té y el pan sobre la mesa.
Sólo el remordimiento de no haber amado como se debe
esa pálida ceniza de Sachsenhausen
con un amor absoluto, que no está a la medida del hombre.

Tú te has acostumbrado a nuevos inviernos, húmedos,
a la ciudad donde la sangre del propietario alemán
fue raspada de los muros, y a donde él jamás regresó.
Tampoco yo he llevado más de lo que podía, ciudades y país.
No se puede entrar dos veces en el mismo lago,
sobre hojas descompuestas de abedul,
y quebrando una estrecha estría de sol.

Tus faltas y las mías, no fueron grandes faltas,
tus secretos y los míos, no eran grandes secretos.
Cuando te anudan la mandíbula con un pañuelo,
cuando te ponen una cruz entre los dedos,
y a lo lejos un perro ladra, brilla una estrella.

No, no es porque estés tan lejos
que no has venido el otro día, la otra noche.
De año en año madura en nosotros y nos invadirá,
yo, como tú, lo he comprendido: la indiferencia.

No hay lugar para el tigre

| May 10th, 2008
dejémonos de fábulas
miremos con desdén los malos agüeros
que no nos arrimen sus deducciones fallidas
sus cadáveres
carecen de esquisitez alguna

 

Leí todos los libros y es, ¡ay! , la carne triste.
¡huir, huir muy lejos! Ebrias aves se alejan
entre el cielo y la espuma. Nada de lo que existe,
ni los viejos jardines que los ojos reflejan,
ni la madre que, amante, da leche a su criatura,
ni la luz que en la noche mi lámpara difunde
sobre el papel en blanco que defiende su albura
retendrá al corazón que ya en el mar se hunde.
¡Yo partiré! ¡Oh, nave, tu velamen despliega
y leva al fin las anclas hacia incógnitos cielos!
Un tedio, desolado por la esperanza ciega,
confía en el supremo adiós de los pañuelos.
Y tal vez, son tus mástiles de los que el viento lanza
sobre perdidos náufragos que no encuentran maderos,
sin mástiles, sin mástiles, ni islote en lontananza…
¡Corazón, oye cómo cantan los marineros!

Dámaso Alonso

| March 20th, 2008


INSOMNIO

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo
en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros,
o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán,
ladrando como un perro enfurecido,
fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?

alt : http://www.youtube.com/v/jJAL_nWvLE4&hl=es

Oliverio Girondo

| January 18th, 2008


DE LOS REPLANTEOS…


Y de los replanteos
y recontradicciones
y reconsentimiento sin o con sentimiento cansado
y de los repropósitos
y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables
y del revés y del derecho
y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y
remembranzas y remembranas de pegajosísimos labios
y de lo insípido y lo sípido de lo remucho a lo repoco y
lo remenos
recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes
de lo remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos reductos
repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje
y treta terca en tetas
y recomienzo erecto
y reconcubitedio
y reconcubicórneo sin remedio
y tara van en ansia de alta resonancia
y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario
y poro loco
y parco espasmo enano
y monstruo torvo sorbo del malogo y de lo pornodrástico
cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos
de tanto error errante
y queja quena
y desatino tísico
y ufano urbano bípedo hidéfalo
escombro caminante
por vicio y sino y tipo y libido y oficio
recansadísimo
de tanta estanca remetáfora de la náusea
y de la revirgísima inocencia
y de los instintos perversitos
y de las ideitas reputitas
y de las ideonas reputonas
y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias
desde qué mares padres
y lunares mareas de resonancias huecas
y madres playas cálidas de hastío de alas calmas
sempiternísimamente archicansado
en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo
o sensitivo tibio
o remeditativo o remetafísico y reartístico típico
y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua
y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas
y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras
simplemente cansado del cansancio
del harto tenso extenso entrenamiento
al engusanamiento
y al silencio.

 

Francis Ponge

| January 3rd, 2008

Notas tomadas para un pájaro


Creí poder escribir mil páginas sobre cualquier cosa, y resulta que con menos de cinco ya estoy sin aliento, y me desvío hacia el inventario. No, me doy cuenta de que de mí (y del pájaro) puedo ingenuamente sacar otra cosa. Pero en el fondo lo que importa ¿no es captar el nudo? Cuando haya escrito varias páginas, al releerlas percibiré el lugar donde se encuentra ese nudo, donde está lo esencial, la cualidad de pájaro. Creo que lo he captado ya. Dos cosas: el pequeño saco de plumas y el fulminante despegue caprichoso (el asombroso despegue). Al lado de esto, también la cabecita, el cráneo triturable, las patas de alambre, el mecanismo de desplegamiento-desplazamiento, la extravagancia de las curvas del vuelo. ¿Y qué más? No, no va a ser fácil. Voy a recaer quizás en mis errores a propósito de la gamba. Valdría más entonces dejarlo en estas notas, que me disgustan menos que un opus fallido.
Varias veces he tenido también la idea -es necesario que la anote- de hacer hablar al pájaro, de describirlo en primera persona. Tendré que probar esa salida, tantear ese procedimiento.

Álvaro de Campos

| December 30th, 2007


No sé. Me falta un sentido, un tacto

para la vida, para el amor, para la gloria…

¿Para qué sirve cualquier historia,

o cualquier hecho?

Estoy solo, solo como nadie nunca ha estado,

hueco dentro de mí, sin después ni antes.

Parece que pasan sin verme los instantes,

pero pasan sin que su paso sea leve.

Comienzo a leer, pero me cansa lo que aún no he leído.

Quiero pensar, pero me duele lo que concluiré.

El sueño me pesa antes de tenerlo. Sentir

es todo una cosa como cualquier cosa que ya he visto.

No ser nada, ser una figura de romance,

sin vida, sin muerte material, una idea,

cualquier cosa que nada tornase útil o fea,

una sombra en un suelo irreal, un sueño en un trance.

Henri Michaux

| December 26th, 2007


Etapas

Antes tenía mi desgracia. Los dioses malignos me la quitaron. Pero entonces dijeron: “En compensación, vamos a darle algo. ¡Sí, sí! Es absolutamente preciso que le demos algo.”
Y al principio, yo no vi más que ese algo y estaba casi contento. Sin embargo me habían quitado mi desgracia.
Y como si eso no bastara, me dieron un balancín. Y yo, que había dado tantos pasos en falso, me puse contento; en mi inocencia, me puse contento. El balancín era cómodo, pero saltar se volvió imposible.
Y como si eso no bastara, me quitaron mi martillo y mis herramientas. El martillo fue reemplazado por otro más liviano, y éste a su vez por otro más liviano todavía, y así sucesivamente, y mis herramientas desaparecieron una tras otra, incluso los clavos. Cuando pienso en la manera en que lo hicieron, todavía hoy me quedo boquiabierto.
Luego me quitaron mis trapos, mis botellas rotas, todos los residuos.
Entonces, como si eso no bastara, me quitaron mi águila. El águila tenía la costumbre de posarse sobre un viejo árbol seco. Y lo arrancaron para plantar árboles verdes y vigorosos. El águila no regresó.
Y se llevaron además mis chispazos.
Me arrancaron las uñas y los dientes.

Me dieron un huevo para empollar.